Sobre bigotes e ideologías

Publicado en Sulfato atómico el 19 de Marzo, 2007, 19:54 por Brocco

Como no tengo tiempo ni ganas últimamente para postear y/ o elaborar más detenidamente cada entrada, parece que no queda claro lo que quiero decir, sobre todo para las mentes obtusas que no entiendo que hacen perdiendo el tiempo en este blog, con la de ellos que hay en la Red Liberal que harían sus delicias, oigan.

Insisto y me ratifico, nunca borro comentarios, me halaga leer todos y cada uno de ellos. No suelo contestarlos  —busquen aquí el significado de soler; lo digo previendo (no hay nada más aburrido que lo previsible) futuros comentaristas hábiles en su superficial (y única) lectura rápida e incapaces de un esfuerzo por hacer una un poquito comprensiva—, decía que normalmente no los contesto porque considero que mi punto de vista ya está plasmado con claridad en el post. Es más, siempre he pensado que cada uno se desacredita y retrata solo, porque no uno, dos ni tres comentarios he recibido mucho más insultantes por sus faltas de ortografía que por el contenido que tanto debieron tardar en parir los lectores-mala baba.

A lo que iba. Entono el mea culpa y prometo no dejar sombra de duda en mis próximas entradas, no como ocurrió en este post. Mirando en google se puede encontrar una descripción gráfica al cien por cien del bigote al que me refería en esta bitacorilla para mi desconocida:

El bigote que nos ocupa es un bigote muy concreto, es un pequeño bigotito, una especie de fino

y rectangular guión, como un ciempiés que se ha quedado tieso entre la nariz y el labio, cuadriculado, rígido. Un bigote al estilo Varon Dandy, Clark Gable, pero con un toque rancio y desagradable, como las ideas de los que lo

llevaban.

Era más que un bigote, era un símbolo de ideas en un país sometido a una represora dictadura que tristemente privó de libertad durante décadas a sus ciudadanos. Era una expresión, como ir diciéndole al mundo "Yo soy facha" por lo que desde entonces quedó bautizado con el nombre de "bigotito facha".

Todavía hoy hay algunos que siguen llevando este estilo de mostacho y no precisamente ancianos nostálgicos de tiempos en los que a la gente se les decía como tenían que vivir su vida. Lo más preocupante es que se lo podemos ver a algunos miembros de nuestra clase política. No me inquieta estéticamente, sino las ideas que puede albergar ese bigote.

No neguemos la evidencia, en los extremos (ultras de un lado y del otro) la estética es importantísima; definitiva, diría yo. Sino miren y luego corran.

Am, por cierto, aún hay gente (y voy yo y me la topo) que defiende sin atisbo alguno de verguenza la ocupación de Irak y el apoyo del gobierno con el presidente bigotudo. Claro que —matizaban los jóvenes y seguro que votantes del mismo PP que nos metió en ese conflictillo ya pasado aunque esta noticia sea de hoy—  Epaña no ocupó; nono, iba en la retaguardia, que no sus enteráis. Encima, siempre el culo del mundo, hay que vé.