Comando Txikia, muerte de un presidente

Publicado en Sulfato atómico el 2 de Noviembre, 2006, 17:46 por Brocco

La tan cacareada libertad de expresión, de saldo

El día que son procesados los componentes del grupo Soziedad Alkohólika en la Audiencia Nacional y pocos después de la imputación del hermano de un ministro por motivos similares, al criticar al todopoderoso Alcaraz, ese que habla en nombre de todo dios, veo
Comando Txikia, muerte de un presidente.
Película rodada en 1977 (cuatro años después del magnicidio) y basada en «presuntos hechos reales», explica detalladamente cómo el comando Txikia de ETA preparó y ejecutó la acción que acabó con la vida del entonces presidente del gobierno, nombrado a dedo por un moribundo Franco, el almirante Carrero Blanco. El enlace para la descarga, en Rebeldemule, página altamente recomendable.

Todo queda atado y bien atado (Franco). La dictadura continúa

Nada más empezar al película, llama la atención la alocución del propio Carrero en la que deja clara, además de su absoluta fidelidad al dictador Franco, tamibién a su sucesor, el príncipe de España, actual jefe de estado y hábil cazador de osos borrachos. Para que luego nos vendan una transición modelo con un monarca a la cabeza de la democratización; pura contradicción si entendemos por monarquía la antidemocracia en estado puro y la negación de la igualdad de los ciudadanos. Esta es la España modélica, que parece que tiene tantas cosas que enseñar a otros—Argentina, por ejemplo, con Garzón metiendo la nariz sin oler la mierda de aquí mismo— pero que es un estado incapaz de procesar a los culpables de tantos delitos cometidos bajo la dictadura. Mientras Pinochet va a ser procesado aquí vemos cómo baila la nietísima. País de pandereta que piensa que la amnistía y la ley del silencio y el no mirar atrás es lo mejor para «vivir en libertad».

Los lejanos y duros, estéticamente, años setenta

En la película se puede ver a un joven Juan Luis Galiardo dando voces y órdenes y a un musculado (qué bigardo, madre mía) Paul Naschy, otrora hombre lobo y rey del cine de terror de serie Z, hoy convertido en personaje de culto en lugares como Japón, y que en la historia antendía al alias Pocholo (¿?), supongo que Potxolo en realidad, jias. (Ahora recuerdo que lo conocí en un curso de cine en un colegio mayor del Opus Dei en el que sólo dejaban matricularse —lo descubrimos después, igual que la pertenencia a la secta católica— a mozas, nada de machos, olé la separación de sexos).
La mayor parte de la historia, además de en verdes prados, se desarrolla en un invernal Madrid de los setenta, con indumentaria muy
Starsky y Hutch y música que me trae a la memoria a McGyver en los tensos momentos de preparación de sus inventillos. Por cierto, el hérote televisivo también estuvo en Euskadi, sino ved este vídeo.
Vamos, que la ambientación vale más que la
resconstrucción del petardazo (éste es de otra peli, no he encontrado otra cosa en youtube; y sí, es un irreconocible por jovencísimo Eusebio Poncela, en «Ogro») en pleno Claudio Coello.

Curiosidad: en la web de Naschy, con sinopsis de la película en inglés, se califica a los etarras como «Basque anarchists».