Morbo católico
Publicado en Delirios el 18 de Mayo, 2006, 20:56 por Brocco
Lo reconozco, de brote leía vidas de santos, por imposición abuelística, claro. Y también las páginas de sucesos de los periódicos, por propia voluntad, jiji. Sí, morbosa que es esta verdura. Por ello recopilo datos curiosos, sanguinolentos y sadomaso como forma de expiar la tremenda culpa que siento por ser una planta atea, amante de los abonos más espirituosos y de los excesos nocturnos. Jis.Empiezo con la clásica, la Teresa escribe tochosinfumables. La monjita fue toda una poetisa del amor, como podemos comprobar en suculentos versos en los que hace alusión a "la bandera del Señor erguida", que se transformó "en la torre más alta" (ejem). Para rematarla, "los árboles se llenaban de savia". Ésto es amor puro y lo demás, tonterías. De sobra es sabido que la obra de Bernini muestra a la orgásmicamente extasiada, una mezcla entre lo erótico y lo histérico. De hecho, Josef Breuer, colega de Sigmund Freud, la llama "la Santa Patrona de la histeria". De traca.
Hablemos ahora de otra de las tres únicas doctoras de la Iglesia, la santa Catalina de Siena (1347-1380), curiosamente, analfabeta. Entregada al masoquismo más puro desde pequeñita y anoréxica perdida, llegó a su máxima expresión de santidad —según la Iglesia— tomado una deliciosa taza de pus que emanaba de las heridas de enfermos terminales. ¿Le echaría picatostes?En una de sus idas de olla, la Virgen María le hizo una visita para comentar las maravillas de los tuperware y, de paso, presentarle a su hijo Jesús, ya en edad de merecer. Casáronse ambos jóvenes y, como señal del matrimonio, el santo marido le entrega un anillo de casamiento confeccionado —atención— con piel de su prepucio (espero que Jesús no se casase muchas veces) diciéndole: "recibe este anillo como testimonio que eres mía y serás mía para siempre". Vamos, una versión cristianoide de eres mía o de nadie, la maté porque era mía y etc. En la foto podemos ver a la santa, algo desmejorada. Otra virtuosa mujer fue Magdalena de Pazzi, recordada por máximas del estilo "No morir, sino sufrir" o "Ni morir ni curar, sino vivir para sufrir". Edificante, sin duda. Entre los casos mas notables de automutilación en la vida de est aanta podemos contar con los siguientes ejemplos:
"En el 8 de septiembre de 1587 entró al cuarto donde se guardaba la madera y después de cerrar la puerta se dispuso a juntar astillas y espinas... las puso en el suelo y se revolcó... Algunas veces se atormentaba con herramientas de hierro o con clavos montados sobre una tela la cual usaba para envolverse hasta que los clavos se le enterraban en la carne. El espectáculo hacia temblar y estremecer a cualquiera que la viera".
Aparte de revolcase en espinas, se hacia rociar con cera caliente sobre su piel y se hacia azotar mientras gemía y gritaba "¡Oh no más, ésto es soportar demasiada bendición, demasiado éxtasis dichoso!". De qué me suena... Además le tenía afición a tirarse al suelo y ser pisoteada por toda la congregación. Ay, golfilla, muy pía pero mira que te iba el sado... Según sus biógrafos, "algunas veces el Diablo la golpeaba en la cabeza, otras la tiraba al piso con tal furia y odio increíble que su cara quedaba tan hinchada que le demoraba muchos días en sanar." ¿Esquizofrenia? Um... A Sor Verónica Giulani (1660-1727) le debían de haber prohibido sus padres leer las vidas de Para sentir lo que los mártires sometidos al tormento del fuego, una vez se le ocurrió coger brasas en sus tiernas manos. Decía la masoca en una de sus obras: "una mano se me abrasó toda y, si no me llegan a quitar el fuego, ya se asaba. En aquel momento ni siquiera sentí el dolor de la quemazón, porque estaba fuera de mí por el gozo. Pero luego sentí el dolor; los dedos se habían contraído. Mis ojos lloraban, pero yo no me acuerdo haber derramado ni una lágrima". En otra ocasión se las arregló para que, en el momento que una de sus hermanas iba a cerrar la puerta de un cuarto, qued Además le gustaba grabarse sobre su pecho el nombre de Jesús y escribir con su propia sangre de fidelidad y de amor a su esposo divino. Estuvo tres años alimentándose a base de pan y agua por petición de su amantísimo. Una joya de chica, vamos. Qué cosas tiene la iglesia católica. Santificar a enfermos mentales, sátiros y masoquillas varios. No será casualidad que la mayor secta del mundo esté dirigida por ese bonito grupo llamado OPUS DEI. Para terminar, unos apuntes científicos sobre este mortificante tema que, no se por qué, me ha dado por tratar hoy: El dos veces premio Nobel Linus Pauling señala en "Orthomolecular Psychiatry" (Science, nº 160, 1968, págs. 265-271) cómo ciertas insuficiencias vitamínicas pueden ser la causa de muchos disturbios mentales y en particular de la esquizofrenia, una de cuyas modalidades es el delirio místico. Extracto de una conferencia dada por Aldous Huxley en el XIV Congreso Internacional de Psicología Aplicada, celebrado en Copenhague, Dinamarca, en 1961: "(...) el hábito de austeridad, de castigos autoimpuestos de la Edad Media, era probablemente también un modo extremadamente efectivo de producir visiones. La autoflagelación, por ejemplo; si se analizan los efectos de este tipo de procedimiento, resulta muy claro que pr ovocaban experiencias visionarias. Para empezar, liberaban gran cantidad de adrenalina y gran cantidad de histamina, y ambas tienen efectos muy extraños sobre la mente; en el Medievo, cuando no se conocía el jabón ni los antisépticos, cualquier herida que pudiese infectarse lo hacía y los productos proteínicos de emergencia entraban en la sangre. También sabemos que estas cosas tienen efectos psicológicos muy interesantes y extraños. A manera de confirmación de lo anterior, resulta muy curioso leer la observación del gran cura D'Ars, francés del siglo XIX (y ahora, canonizado, san Jean Vianney), a quien un obispo había prohibido practicar austeridades extremadamente severas, entre ellas las autoflagelaciones que había realizado durante su juventud. Decía él, nostálgicamente: "Cuando se me permitía hacer lo que quería con mi cuerpo, Dios no me negaba nada." Esta es una declaración psicológica muy interesante, que confirma que existen reacciones psicológicas a nivel bioquímico que, en conexión con este tipo de autotortura, tienden a la producción de visiones. He tomado algunos datos de Herencia cristiana y de la interesante web sobre el Opus Dei Gracias a Dios ¡nos fuimos! (Casi me da algo cuando he leído este testimonio. En mi facultad nos colaron una vez un interesante curso en ese colegio mayor y casi morimos del asco). |






ovocaban experiencias visionarias. Para empezar, liberaban gran cantidad de adrenalina y gran cantidad de histamina, y ambas tienen efectos muy extraños sobre la mente; en el Medievo, cuando no se conocía el jabón ni los antisépticos, cualquier herida que pudiese infectarse lo hacía y los productos proteínicos de emergencia entraban en la sangre. También sabemos que estas cosas tienen efectos psicológicos muy interesantes y extraños. A manera de confirmación de lo anterior, resulta muy curioso leer la observación del gran cura D'Ars, francés del siglo XIX (y ahora, canonizado, san Jean Vianney), a quien un obispo había prohibido practicar austeridades extremadamente severas, entre ellas las autoflagelaciones que había realizado durante su juventud. Decía él, nostálgicamente: "Cuando se me permitía hacer lo que quería con mi cuerpo, Dios no me negaba nada." Esta es una declaración psicológica muy interesante, que confirma que existen reacciones psicológicas a nivel bioquímico que, en conexión con este tipo de autotortura, tienden a la producción de visiones.
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