La Brocca se desboca
Publicado en Delirios el 19 de Marzo, 2006, 12:27 por Brocco
En saliendo del metro, lluvia tremenda fuera, litronas tímidamente colocadas a nuestra vera (¡nos van a registrar, nos van a registrar! pssst, nena, tranqui, aquí esta la verdura que se baja un litro de birra en lo que tú te metes un chupito, que no estamos pa tirar ná). Esperando a los quintos, sextos y séptimos en discordia para ir a la fiestuqui de despedida de un patinador conocido, que se va a vivir a una ciudad de otro país que, cosas del destino, es la que da nombre a la calle en donde deja su bonita y acogedora casa. Y zas, pasa Poli Díaz. ¿? Se despide de sus dos colegas a la voz de "¡deporte, tíos, deporte!". Y en resulta que mi amiga, que curró años organizando el caos de las Barranquillas, se hace el avión para que no la vea, porque nos cuenta que la conoce de sobra (era la única persona que lo dominaba cuando perdía los papeles, miedo me da el Poli desbocao). Luego nos cuenta que, además de proponerla para ser homenajeada por el ayuntamiento por su labor, Poli le ofreció participar en esas pelis que rodó en algún momento, ejem. El potro y el caballo... ![]() Cosas de la vida. Se va el hombre, todo culón y cuadrado, y yo medito sobre el campo y las flores, los años 80 y el mal digerido éxito. Me cago en Ramoncín, mal me cae, que se supone que tan amigo fue y luego lo dejó en la estacada. Para cagarse en el estirao del pollo ése que encima le han dao un disco de diamante (¡dios, qué dolor!), no hace falta ninguna excusa, que conste, y es un sano ejercicio mental. Ya reunidos todos, vamos a salir del metro. Zas, el Poli sentao en las escaleras que nos quiere vender un par de mecheros, uno vacío (¿?).Caminamos bajo la lluvia que no ha caído durante la semana y sí este jodio puente (anda, si me dejé el paraguas allí), y pasamos por una tienda de chinos que resultó ser de españolitos muy campechanos.Paramos pues, pa comprar más litronas, que una nunca sabe. Y zas, allá cuando salimos, entra el Poli. (¿?) ![]() Y sí, estábamos en Vallecas. Para rematarla (sería tanta cerveza, los churros de desayuno, las vueltas por la M 40), voy y sueño que estoy en casa de mi abuela en una comida con patinadores, Evo Morales y Michelle Bachelete. Qué le pasa al mundo, que me hace tener la cabeza así. |

Y zas, pasa 
que nos quiere vender un par de mecheros, uno vacío (¿?).
Semillas (6)

